Júlia Salander: "Nadie diría que la democracia ha llegado demasiado lejos, pero con el feminismo sí se dice"

A Júlia Salander (Barcelona, 1994) suelen decirle que no esté tan enfadada, que no exteriorice la rabia, que por qué no toma aire, sonríe y se calma. Para la politóloga y divulgadora feminista, el enfado no solo es legítimo en un contexto de avance ultra, sino que su negación es una de las muchas estrategias del machismo para disciplinar a las mujeres y que así sean más dóciles, menos molestas. Pero el feminismo, si no incomoda, pierde su razón de ser.

La activista feminista, autora de Tu argumentario feminista en datos y Fuego al machismo moderno , recibe el Premio Joven infoLibre 2026 a la Igualdad en un momento de auge reaccionario en el que las fuerzas de extrema derecha han decidido poner en el foco a las mujeres. Ella coge aire, pero no lo hace para dejar de hablar, sino para desafiar al silencio, desmentir bulos, visibilizar la realidad de las mujeres y poner nombre a las violencias que las atraviesan.

Asistimos a numerosos análisis que sitúan a los jóvenes como especialmente vulnerables a los discursos de extrema derecha. ¿Coincide?

Cuando vamos a los datos, vemos que partidos como Vox tienen un porcentaje mucho más amplio de jóvenes que les votan. Hay sectores que siguen a Vito Quiles o a Alvise Pérez y esa masa más a la extrema derecha está compuesta en gran medida por chavales jóvenes. Entonces creo que hay una parte del fenómeno que es cierto. Una de las explicaciones del por qué a la gente joven le mueve más este tipo de discursos, tiene que ver con que se instrumentaliza en redes sociales. Las redes son uno de los vehículos para que estos discursos calen y además son discursos que te polarizan, hay un proceso de radicalización. El malestar de los chavales encuentra salida en el odio, porque el odio es una emoción que te moviliza mucho. Y cuando se van señalando colectivos como los responsables de tu malestar, ellos lo acogen. Además, ser antisistema antes era ser de izquierdas, pero ahora parece que lo que se sale de lo políticamente correcto es ser facha. Parece que esta provocación que consiguen es a través de discursos de odio.

Habla de hombres jóvenes. ¿Qué pasa con las mujeres? Las chicas jóvenes estuvieron muy presentes en las grandes movilizaciones del 8M, ¿pero ahora? ¿Siguen ahí?

Las militancias van cambiando. Ahora mismo cuesta mucho movilizar a la gente, lo estamos viendo cada 8M con manifestaciones con cada vez menos gente. No sé si el movimiento feminista está en crisis, pero sí creo que hay profundos cambios, en parte porque existe un descrédito muy grande a nivel mundial. Hay un auge brutal de la extrema derecha y de los discursos reaccionarios que van a atacar al feminismo. Hemos ido consiguiendo derechos y al final el sistema reacciona. Además asistimos a un discurso que me molesta a nivel conceptual, esta idea de responsabilizar al feminismo del auge de la extrema derecha en los chavales. Aquello de que el feminismo ha llegado demasiado lejos. Es una frase que me hace gracia, porque nadie diría que la democracia o la paz han llegado demasiado lejos. El feminismo lo que busca es erradicar la violencia que sufrimos las mujeres y en consecuencia conseguir la igualdad. ¿Qué es llegar demasiado lejos en conseguir la igualdad? Ojalá lleguemos lo más lejos que se pueda.

¿Son las redes sociales una herramienta que puede servir de alianza o es terreno enemigo?

Yo creo que sirven sobre todo para globalizar el movimiento feminista. Yo me entero de cosas que pasan en Argentina gracias a las redes sociales, gracias a que sigo a activistas feministas de allí y me entero de lo que ocurre. También pasa con Palestina. Las redes sociales, en esencia, son positivas. También es cierto que al final son empresas privadas y no son neutrales, como tampoco lo es el algoritmo. Pero yo misma hago divulgación en redes, principalmente, y la gente a la que yo consigo llegar es gracias a ellas. Yo todas las cuentas que sigo son cuentas politizadas, activismo de cualquier tipo. Pero depende de cómo entrenes tu algoritmo: te pueden salir gatitos o te pueden salir señores machistas. Creo que sí hay una parte muy importante dentro de las redes donde se mueve un activismo muy fuerte. Yo tengo vídeos con millones de visualizaciones y eso me parece una locura.

Y entre esos millones, ¿recibe violencia?

Sí, pero me protejo mucho. Mi forma de protegerme es no leer comentarios o mensajes. Disfruto mucho de la divulgación, pero lo que más disfruto es estar en mi casa haciéndome mi guion. Y una vez subo el vídeo, intento protegerme. Obviamente mi contenido es polémico, el feminismo que no incomoda es marketing y yo sé que mis discursos generan controversia, porque me mojo. Así que recibo mucho odio de sectores de extrema derecha. Aquí creo que las redes sociales tienen una responsabilidad muy importante.Si Instagram me censura un pezón al segundo, es porque tiene herramientas para detectar, censurar y poner sus políticas como plataforma. ¿Entonces por qué estás permitiendo que vengan cien tíos a insultarme? Las propias plataformas toleran el bullying.

En sus redes ha hablado del crimen machista en Figueres**. El vídeo del asesinato se viralizó, ¿cree que esas imágenes fueron útiles?**

Es muy complejo. Sí he visto medios de comunicación como El Mundo que subieron vídeos de la víctima tendida en el suelo, sin censura. Ahí literalmente estás enseñando a una mujer que acaban de asesinar y esto me pone la piel de gallina. Yo creo que eso no es periodismo, simplemente morbo por el morbo. También debemos preguntarnos como sociedad por qué hay feminicidios que se viralizan y otros no. Todos deberían viralizarse, los feminicidios deberían ocupar titulares y deberían abrir telediarios durante días.

Este caso fue especialmente doloroso por los fallos del sistema. ¿Casos como este merman la confianza de las mujeres en las instituciones?

El sistema tiene fallos y señalarlos tiene esa consecuencia. Cuando yo señalo esos fallos lo que quiero es que desaparezcan, presionar a las instituciones para que se estructuren de otra forma, para que los protocolos sean otros. Y este caso es flagrante porque se podría haber evitado. Yo quiero que todas las mujeres denuncien, pero quiero que el sistema sepa responder. Cuando el sistema responda de una forma adecuada, las mujeres denunciarán más.

Ozempic, cremas antiedad, presión estética… ¿ha empeorado la violencia que sufren las mujeres en ese sentido?

Hemos mejorado en algunos temas, como identificar la violencia. Ahora sabemos nombrar cosas que hace 20 años no se nombraban. Pero si pienso en qué hemos empeorado, es en la presión estética. Skincare , retoques estéticos, extrema delgadez… todo eso cala en chicas muy jóvenes. Y creo que las redes sociales son muy responsables: chavalas que solo se ponen filtros en la cara y que con 18 años lo que quieren es ir al cirujano, enseñarles la foto con el filtro y decir "quiero esta cara". Esto para mí es violencia, porque es un sistema que te hunde la autoestima, te genera unas inseguridades y unas necesidades tremendas para que tú vayas y consumas. Capitalismo y machismo hundiéndonos la autoestima a todas para hacer negocio.

La conversación en torno a la casita de Bad Bunny en los últimos días ha planteado precisamente ese debate: el peso de la cultura como cómplice de esa violencia.

Sí, yo creo que hay un punto aspiracional y elitista. Yo he ido al concierto de Bad Bunny, pero sí es cierto que representa lo mismo que ya vemos con las mujeres de revistas, pasarelas, actrices y cantantes. Si todas las mujeres que tienen éxito cumplen un canon, el mensaje es que para tener éxito hay que cumplir ese canon. Si yo quisiera estar en la casita, si yo quiero ser actriz, cantante o modelo, tengo que ser guapa, porque a esa cúspide social no llegan mujeres con otras corporalidades. Hay un sesgo.

¿Podemos gozar sin quitarnos las gafas violetas?

Es complicado. Yo soy feminista y estoy enfadada porque tengo motivos para estar enfadada, porque al final me levanto cada día con un feminicidio, una agresión sexual, la nueva manada de no sé qué pueblo, entonces yo estoy muy conectada con esa parte de enfado, pero también con la parte de esperanza, porque las feministas estamos enfadadas y esperanzadas, queremos una sociedad mejor. Pero yo no puedo estar 24 horas con estas emociones, porque me vuelvo loca, entonces me permito disfrutar de productos culturales sin estar todo el rato analizando y pasando por esa capa más analítica. Yo adoro el reggaeton desde hace muchos años, y a veces me encuentro cantando unas letras que… Pero son contradicciones que tenemos todas, yo las identifico, sé que están ahí y no pasa nada. No soy más o menos feminista por escuchar a Bad Bunny. Para mí el feminismo ha de liberar, no quiero un feminismo que me haga sentir más culpa.

Hemos oído en diversas ocasiones que esta será la legislatura en la que se acabe con la prostitución. A estas alturas, ¿a qué le suena?

Yo soy profundamente abolicionista. Si la abolición no llega, es por falta de interés político. No hay voluntad de abolir la prostitución y eso es terrible, para mí es uno de los ejes fundamentales cuando voto. Los partidos que están a la izquierda del PSOE son regulacionistas, o tienen un cacao mental tan grande que ni se posicionan. Por otro lado tenemos a un PSOE que parece ser el partido que abandera la abolición, pero luego vemos lo que pasa dentro con ejemplos como Ábalos. Al final solo lo utilizan cuando hay elecciones, por rédito electoral. Es triste, pero durante este mandato hemos visto que el feminismo no es relevante.

Otra propuesta en marcha es incluir el aborto en la Constitución. ¿Le preocupa que un eventual gobierno de extrema derecha vaya a por este derecho?

Me preocupa. Primero irían a por el aborto, pero al final desmantelarían todo. No es un "que viene el lobo", es que solo hace falta mirar a países que tenemos al lado donde ha llegado la extrema derecha y ver lo primero que hacen. Sí, da mucho miedo pensar en un gobierno de PP y Vox y qué nos pueden deparar esos cuatro años.

Estamos en máximos históricos de delitos de odio**. ¿Los discursos de odio se han trasladado a las calles?**

A veces cometemos el error de pensar que lo que pasa en redes es de otro mundo. Detrás de las redes hay alguien y esas personas luego salen a las calles. Las dinámicas de polarización y radicalización no solo están en la pantalla, la gente existe, se relaciona y sale a la calle. La violencia que hay en el mundo digital es una violencia que pasa en el mundo real.

¿Todos los hombres son potenciales violadores**?**

Cuando a mí me preguntaron esto en un podcast, yo di una respuesta extendida. Luego se sacó un clip y a partir de ahí se viralizó. Si ahora me preguntas, giraría la cuestión: ¿por qué a todas las mujeres nos han pasado cosas? ¿Por qué todas tenemos alguna experiencia violenta?