6.467 niños llamaron el año pasado angustiados, pidiendo ayuda porque no querían seguir viviendo. Niños o adolescentes que tenían ya todo preparado, sabían cómo iban a hacerlo y estaban en una situación límite. Pero algo, en esos últimos instantes, les hizo marcar un número,el de ANAR, para pedir ayuda o para ser escuchados.
La cifra es terrible: detrás de ese número hay vidas, historias…