La demanda de potencia de cálculo para entrenar los nuevos modelos de lenguaje de la inteligencia artificial es tan voraz que las grandes empresas tecnológicas ya no tienen tiempo de diseñar ni edificar sus habituales complejos de hormigón y cristal.
Para evitar quedarse atrás frente a sus competidores, el gigante de las redes sociales Meta ha tomado la compleja decisión de montar carpas…