Hay palabras que pesan más que los ladrillos. Palabras que, repetidas durante años, terminan convirtiéndose en una promesa vacía. Futuro. Esfuerzo. Emancipación. Hogar. Durante décadas, toda una generación escuchó que el trabajo y la formación eran el camino para construir una vida digna. Se les dijo que el sacrificio tendría recompensa. Que podrían quedarse en su tierra, levantar un proyecto…