El paro de la UTA agravó la situación que ya se había iniciado con la protesta de los empresarios. Mientras se disputan subsidios y costos, el impacto se traslada a la vida cotidiana de quienes dependen del colectivo para volver a sus casas.
“Perdón, ¿qué fila es esta?”, “¿Acá es para tomarse el 53 o el 98?”, “¿Esta es la del 102 o el 100?”. Las preguntas se repiten, una y otra vez, en filas que…