El vagón va atestado. No cabe ni un alfiler. La línea 7 del metro de Madrid arde. Vuelta al centro de la ciudad. Sombreros de paja, pantalones cortos, flores en el pelo. Mucha brillantina. “No te puedo olvidar, no te puedo borrar. Tú me enseñaste a querer, me enseñaste a bailar”. En una nube caribeña van todos los que han estado casi tres horas perreando con Bad Bunny en el Metropolitano. Un…