Hormigón visto, piezas de los años 60 y guiños a la Fórmula 1 definen esta espectacular vivienda frente al Mediterráneo. Inspirada en el brutalismo tropical de Marcio Kogan, la casa traslada la pasión de su propietario por el automovilismo al espacio doméstico, convirtiendo cascos y monos de competición en elementos que dialogan con la arquitectura.